Corea del Norte



Con agradecimiento a Luis Barros por la traducción al castellano.


República Democrática de Corea, 28 de abril

21:00 hora local, habitación 3220 (piso 32) del hotel Yanggakdo en Pyongyang. Vista a la ciudad.
Peter y yo estamos un poco como alelados y tratamos de comprender todo lo que hemos experimentado hasta ahora. No hace ni siquiera diez minutos, teníamos en nuestras manos un billete de 5000 won (tasa cambiaria €38), sabiendo que con él no podíamos comprar nada. Nos estaba prohibido inclusive fotografiarlo. Contiene la imagen de Kim Il Sung, el Gran Líder. A los extranjeros les está prohibido tener wons, mucho menos gastarlos. Siguiendo las reglas, cogí el billete con las dos manos y lo admiré como si fuera de oro. Lo tenía tan cerca, tan tocable y a la vez tan inalcanzable…

Pero volvamos al comienzo de nuestro viaje de Peking a Pyongyang.
A las 8 y media con Peter en el hotel. Reorganizamos el equipaje y partimos al aeropuerto de Beijing con una valija (22 kilos), 4 cámaras, 20 pilas y un par de cosas más. ¡Tuvimos que dejar los encendedores y las cerillas en el control de seguridad !: algo totalmente nuevo para mí después de más de 30 años de volar por el mundo.
Había dos filas frente al mostrador de facturación de Air Koryo: una de europeos y otra ísima de coreanos con enormes cantidades de equipaje. Decenas de televisores de pantalla plana. ¿Iría todo eso a parar al vuelo JS152? Por suerte, no. El vuelo JS223 con los coreanos y sus equipajes partió a las 13:25 después del despegue del nuestro a las 12:55.

Vuelo JS152 a Pyongyang Tupolev 204-100 de Koryo Air Visa de entrada a la RDCN Aeropuerto de Pyongyang ...¡¡ yes!!

Supimos que volaríamos en un Ilyushin-62 (avión ruso), lo que nos encantaba ya que nunca habíamos volado en un Ilyushin-62. Pero tuvimos mala suerte: luego de atravesar la puerta de embarque 09 abordamos un flamante Tupolev TU204-100 a cuyo costado estaba aparcado el IL-62…El Tupolev cubría el vuelo JS223. Mala pata…
Nuestro avión era para uso exclusivo de turistas europeos. El servicio de entretenimiento para pasajeros era muy simple : solamente un canal, el cual se encendía automáticamente con el despegue y duraba hasta el aterrizaje. Música de ópera norcoreana y discursos a volumen tan alto que superaba con creces al de los motores. La comida no era mala, el personal de a bordo muy simpático, la cabina a tope. La comida... - ¿Qué es eso?, pregunta Peter. – Pollo, creo -, respondo yo, paladeando muy a mi gusto. ¡Gmunch..! ¿¿Una espina?? Sí, qué caray, una espina… ¿Entonces no es pollo? Finalmente decidimos darle el nombre de Pezollo a ese misterio que teníamos en el plato y ya no comimos más. Pero el resto de las vituallas estaban riquísimas…
Después de una hora y media de vuelo (960 kilómetros), aterrizamos en el aeropuerto de Pyongyang. La visibilidad era muy pobre: ¿sería smog o niebla? Campos desolados, calles sí pero ni un sólo automóvil. Después de tocar tierra el avión avanzó un buen trecho, cruzó un río y una pista cortada por banderas y hombres uniformados. ¿Para qué? Tránsito no había…
Del avión a un autobús que nos transportó 15 metros hasta la terminal. El control de aduana e inmigración fue breve; 40 minutos más tarde nos encontrábamos con nuestras pertenencias en la playa de estacionamiento. Dos damas holandesas a nuestra vera con visas DPRC en sus pasaportes…¡Qué fastidio! ¡Nosotros también queríamos tenerlas! Ahora tenemos una visa que tendremos pronto que devolver…
Entregamos nuestros teléfonos móbiles, los depositaron en un sello lacrado y nos serían devueltos al abandonar el país. ¡Qué bien, una semanita apartados del mundo! ( No pusieron objeciones a que la laptop permaneciera en mi poder ya que en la DPRC de todos modos no hay internet…)

El señor Kim, la señora Kim, el chófer Kim
y el señor Vídeo Kim
Kim Il Sung y Kim Jong Il
nos dan la bienvenida a Pyongyang
Hotel Yanggakdo Vista de Pyongyang desde nuestra habitación 3220

Uniformes por doquier, todos (militares y civiles), lucen una escarapela del Gran Líder. Aeropuerto bastante informal para una ciudad de tres millones de habitantes. Nos presentamos ante nuestros guías: el señor Kim, la señora Kim y el Chófer Kim. 12 compañeros de viaje de buen talante. 30 kilómetros a Pyongyang en autobús. La señora Kim nos reseña la historia de su país con mucho entusiasmo y aquí y allá nos da consejos sobre lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer. Experimentamos sentimientos encontrados : mientras viajamos cómodamente en autobús vemos que los demás van a pie y a veces en bicicleta. Las casas son de estilo bloque soviético pero también hay edificios de apartamentos pintados de rosado y de verde. Muchas flores en los balcones pero eso debe ser probablemente porque por esta calle pasan todos los turistas que van a la ciudad. ¿Será esto por orden del Gran Líder? Todos van vestidos de gris, algunos niños ostentan un poco de color en sus vestimentas. Las calles son anchas pero no hay coches. Rotondas y paseos inmensos pero vacíos y señoritas uniformadas de azul dirigiendo el tránsito con banderas amarillas.

Nos detenemos brevemente frente al Arco de Triunfo : una copia del Arc de Triomphe, sólo que más grande… Se nos permite tomar fotografías, de gente, de coches y de autobuses también. Porque tomar fotografías NO se da por descontado: el guía debe siempre dar su consentimiento. ¡Soldados e instalaciones militares están ABSOLUTAMENTE prohibidos! En caso de duda siempre se debe consultar con el guía. Si uno no respeta las reglas, es el guía el que después paga las consecuencias.
Nos acompaña permanentemente un camarógrafo profesional que filma todo lo que hacemos. ¿Se trata de una forma de control? Se supone que no, ya que ese hombre nos entregará después un DVD de nuestra estadía, filmando cosas que NOSOTROS no estamos autorizados a fotografiar. En definitiva se encuentra todo bajo la dirección del Gran Líder ya que él decide lo que puedes o no puedes ver.

Atravesamos el centro de la ciudad y nos instalamos en el hotel Yanggakdo. Tomamos una cerveza con Peter: pedimos una del país pero nos dieron una Heineken a €1. (Solamente podíamos pagar con euros, yuans o dólares norteamericanos). Comimos del buffet del restaurante 1: buena calidad. Y pensar que los alimentos de los coreanos están racionados…
La habitación 3220 es sobria pero espaciosa. Tenemos que dormir bien porque mañana a las 9 deberemos abordar nuevamente el autobús…

¡¡¡Annyonghi!!!


29 de abril

¡Dormimos muy bien a pesar del estruendo de la máquina de dragado que siguió funcionando durante toda la noche! Hoy es domingo. Sin embargo, ya desde las siete de la mañana parten muchedumbres de ciudadanos cantando a cumplir con su Deber Revolucionario. En Corea se trabaja nueve horas por día, seis veces por semana, menos los domingos. Los militares, en cambio, no tienen nunca libre y a veces deben trabajar también los domingos cuando hay actividades que no pueden esperar, como por ejemplo, ayudar a dar los toques finales a los monumentos edificados para La Gran Celebración.

Nos dieron instrucciones de abordar el autobús a las 9: había un programa que seguir y nuestros guías harían lo imposible para que se cumpliera a rajatabla.
Pasaríamos por el centro y por la estación (donde podríamos, oh qué bien, tomar fotos), luego iríamos por la orilla del río Taedong para después seguir a pie por el malecón hasta la plaza de Kim II. ¡Impresionante! Allí es donde se realizan esas multitudinarias manifestaciones con enormes retratos, que se pueden ver en televisión. Ahora comprendo cómo lo hacen: sobre la inmensa plaza han pintado todo un esquema geométrico de rayas coloreadas y numeradas donde cada uno tiene su posición determinada para alzar sobre sus cabezas su trozo del retrato.

Peter conoce el camino Monumento a la filosofía Juche La plaza de Kim Il Sung ..y los números que marcan
donde debe pararse cada uno

Al otro lado del río se erige la torre de la filosofía Juche. La filosofía Juche es la piedra fundamental sobre la cual está construída la RDCN y determina cada fase de la vida en este país. El monumento, coronado con una hermosa llama colorada, está día y noche iluminado.

Siguiente parada: la Plaza de la Revolución Mangyongdae, donde nació Kim II Sung. Este lugar se ha convertido en una especie de Meca, al que acuden todos los domingos multitudes de ciudadanos muy peripuestos. La señorita Kim aparta a los coreanos del camino y nos da un paseo guiado, lo cual nos hace sentirnos muy incómodos. Una situación muy embarazosa… hubiera preferido esperar como lo hacían todos los demás, pero así estaban las cosas. Es como un gran circo en donde nadie se divierte, pero qué se le va a hacer…

Pyonggyang tiene dos líneas de metro, de las cuales conoceríamos y abordaríamos una. Cuando iniciamos el largo descenso pensé inmediatamente en Kiev. Las estaciones de metro sin impresionantemente bellas, sobre todo la estación “Glory” con su techo iluminado imitando fuegos artificiales. Los vagones del metro pertenecían al de Berlín; en las ventanillas todavía pueden leerse textos en alemán. Lo que más salta a la vista es la ausencia de avisos comerciales y de pintadas en las paredes; el interior es de una pulcritud impecable y cada coche lleva una foto de los Grandes Líderes (Kim Il Sung y Kim Jong Il).
Sientes que todo el mundo te observa. En un momento determinado el joven sentado junto a mí me dirige la palabra. Vestía un traje de polyester muy correcto y tenía buena presencia, aunque se lo veía un poco flaco. Me preguntó de dónde era, en un inglés no muy fácil de entender. Nos presentamos e intercambiamos algunas palabras, pero lamentablemente el viaje fue muy breve. ¡Este encuentro me resultó interesantísimo! El joven era “doctor”, soltero y muy interesado en saber lo que ocurría nás allá de las fronteras de la RDCN. Le mostré las fotos que había tomado.
Experimenté el mismo sentimiento de 25 años atrás, cuando visité la Unión Soviética por primera vez. La gente vive aquí prisionera, bajo control permanente y nunca llegarán a ver otra cosa que su propia ciudad; nosotros viajamos alrededor del mundo con toda comodidad y podemos hablar y tomar fotografías sin ninguna restricción. ¿Es esto justo? ¿O moralmente justificado? Es difícil encontrar las palabras adecuadas.

Un policía de tránsito
por cada esquina concurrida
El Metro de Pyongyang Metro de la antigua Berlín, ¿o no? Arco de Triunfo (un poco más alto
que los demás, por supuesto)

Almorzamos en un restaurante de la KITC (Korean International Travel Company), o sea nuestro perro guardián. Con tienda de souvenirs y quiosco incluídos. El almuerzo era una copia exacta de la cena de la noche anterior en el hotel. La misma fórmula estándar, evidentemente, para todos los visitantes extranjeros. Después del almuerzo tomamos desde la puerta algunas fotos del tránsito y de los tranvías (a pedido de Holanda).
La mayoría de las fotos las tomamos Peter y yo desde el asiento trasero del autobús, asiento del que prácticamente nos habíamos apropiado. No por el confort sino por las ventanillas de guillotina, que nos permitían asomarnos y filmar a placer.

Vamos en dirección noreste camino de las montañas (monte Myohyang), donde pasaremos la noche. 166 kilómetros por carreteras solitarias de pavimento de mediana calidad. Tierras cultivadas a ambos lados del camino. Nada de industrias, ciudades o bosques. Ninguna columna de telefonía móvil. Ningún aviso publicitario. Vacío. Tonos castaños y amarillos. Aquí y allá un pequeño asentamiento. Aquí y allá alguien caminando. Todo es un poco surrealista.
La región parece tener algo del sur de los Alpes. Subimos por una pendiente muy empinada hasta un puente colgante, desde donde tendríamos una hermosa vista de las cataratas del Pison. Pero el panorama resultó ser menos interesante de lo previsto y además el sol estaba en un ángulo poco adecuado…De vuelta al hotel Chongchon a pasar la noche . Intrucciones: cena a las 19:00, agua caliente de 20:00 a 21:00 y por la mañana de 7:00 a 8:00, desayuno a las 8:00 y a las 9:00 abordar el autobús.
Otro ataque de risa boba con Peter y a las 10:00 a dormir. ¡Jolines, que son duras las camas! Wederom slappe lachbuien met Peter, en om 10 uur slapen. Tjeezus, wat zijn die bedden hard!

Kamsahamnida!


Bienvenidos a nuestras montañas La dirección del hotel le da la bienvenida Obligatorio llevarlo prendido al corazón ...

30 de abril

Nos despertamos en las montañas: aire puro y pájaros. Habitación de hotel muy calefaccionada, así que abrimos las ventanas. A las dos de la madrugada las cierra una persona llevando una linterna: ¿es por nuestra seguridad o para evitar que escapemos?
Visitamos la "International Friendship Exhibition": 111.093 regalos de 184 países en 50 años. 1 plato de porcelana de Delft de Holanda…Caminamos en procesión hasta un retrato de Kim II Sung, ante el cual debemos inclinarnos. Pensé por un instante: ¡imagínate que se le diera por hacer el moonwalk y después fuera y nos cantara una canción! Pero de todos modos, causa impresión.


International Friendship Exhibition,
¡prohibido sacar fotos una vez traspasada la puerta!
Templo Pohyon .. por fin otro tipo de figuras.. ¡¡ ..la foto del día..!!

Visitamos el "Pohyon Buddhist Temple".Viven allí 20 monjes budistas, durante la guerra fue casi completamente destruído y luego restaurado por orden del Gran Líder.
De vuelta a Pyongyang: 166 kilómetros a los saltos. Muchas fotos, sobran explicaciones.


De vuelta a Pyongyang a la hora punta del atardecer Cálido recibimiento en el War Museum ¡..plantando lechugas por cuenta propia..! ..la VERDADERA historia de la guerra de Corea
(boletín informativo de la RDCN)

Visitamos el "Victorious Fatherland Liberation War Museum" con su correspondiente película de propaganda “obligatoria”, donde se cuenta la verdadera historia de la guerra de Corea. ¡Ah! Los americanos comenzaron la guerra para vender armas y así evitar una crisis económica. Lógico. Un enorme botín de guerra en el sótano. El guía del museo nos cuenta emocionado cómo el Gran Líder ¡sabe siempre encontrar una solución para todo!

Vimos el "Monument to the Party Foundation" y los "War Victory Monuments". Por suerte tenemos buena luz para tomar fotos.
Filmamos el regreso al hotel desde el autobús. Banderas rojas por doquier para el día siguiente: 1 de mayo. Feriado nacional.
Cena en el restaurante giratorio del piso 47. Lo pasamos bien charlando con Julian (nuestro guía Koryo). Le encanta nuestro grupo. Bautizamos nuestro tour como el "Chill" tour 2012. Nos sentimos bien. Cansados, nos retiramos a nuestra habitación a las 10.


botín de guerra… Un drama en diarama.. War Victory monument Cena en el piso 47 delt hotel

1 de mayo

El 1 de mayo es un día feriado nacional en la República Popular Socialista de Corea al igual que en todos los paises “socialistas. Banderas rojas a lo largo de los caminos, coronadas con la bandera patria. Todos tienen libre y acuden en masa a los parques y monumentos a rendir homenaje a los mártires, líderes y luchadores por la libertad. Todo se lleva a cabo de manera muy digna, en procesión y es de buen gusto deepositar flores.
Hoy hemos visitado tantos monumentos que he perdido la cuenta…



Dancing in the street.. Los Grandes Líderes en Mansudae Los mártires de la Revolución.. ..homenajeados por el pueblo.

Nuestra primera actividad se dió por casualidad: un colorido grupo de bailarinas nos brindó un show estupendo.
La enorme estatua de Kim Il Sung a cuya vera han levantado recientemente otra de Kim Jong Il (ambas de 20 metros de alto), causa una profunda impresión. No sé si definir esto como idolatría o adoración, pero para el pueblo se trata de lo segundo y eso tenemos que respetarlo. Ropa decente, corbata, profunda reverencia luego de depositar las flores y retirada.
Hay 3 millones de habitantes en Pyongyang y creo que hoy los he visto a todos. Las muchedumbres eran inmensas y seguía llegando gente. En autobuses, camiones, a pie, en metro, en bicicleta…Y todo el mundo auténticamente feliz y entusiasta. Mucho colorido. Se bailó, se cantó, se comió, se bebió…


Parque Moranbong donde cada 1 de mayo.. …puedes disfrutar… ¡…y comer!

Lo que siempre me incomoda un poco es que todos parecen estar observándote a cada momento. No con animosidad, digamos, pero es que para ellos es como si vinieras de otro planeta. La propaganda oficial les machaca continuamente que los extranjeros no son de confiar, sobre todo los norteamericanos (la guerra…), pero así y todo te das cuenta de que algunos quieren realmente acercarse a ti. Y hay quienes de hecho lo hacen. Me he tomado el trabajo de aprender un par de frases en coreano para facilitar la cosa. ¡¡Resulta muy emocionante entablar conversación de repente con un absoluto desconocido y sus dos pequeños hijos, presentarse y darte cuenta de que el desconocido está ENCANTADO!!

Hoy mantuvimos un par de largas conversaciones con “Mister Kim”, nuestro guía; no solamente sobre Corea en general sino también con algún tinte político. Es una persona abierta y honesta y me ha contado cosas muy interesantes sobre la forma en que los norcoreanos viven, creen y piensan. Este país está inmerso en un proceso de cambios y un día las dos Coreas se reunificarán, aunque todavía falta un largo trecho por andar…

Lunch: hotpot. Una olla de agua hirviendo en la cual cueces delgadas tiras de carne y luego agregas verduras y un huevo. Revuelves todo y comes directamente de la olla con un poco de arroz. ¡Delicioso!

Pyongyang.. …desde la Torre Juche ... Monumento a la Fundación del Partido

La torre de la filosofía Juche tiene una altitud de 170 metros y por supuesto debe uno visitarla. No hay filas a la entrada y nos dan un ticket que debes conservar y devolver para ser usado nuevamente. El papel, al igual que otros materiales en Corea del Norte, es un bien escaso.

1 de mayo en el parque Moranbong

La cena: agasajamos a nuestros guías con pizza en un bonito restaurante. Hubo dos apagones, cosa muy normal en Pyongyang. Nunca puedes saber a ciencia cierta si las pilas estarán lo suficientemente recargadas al día siguiente…

Pangapsumnida!

Barco espía norteamericano "Pueblo",
tomado como botín de guerra
Torre Juche vista de calle Vista nocturna de Pyongyang
(desde nuestra habitación)

2 de mayo
Hoy el largo viaje a la ZDM: la Zona Desmilitarizada. Se trata de una franja de territorio de un par de kilómetros de anchura que separa a las dos Coreas. Otra vez un trayecto de autobús de 170 kilómetros por carreteras desiertas. A unos 40 kilómetros de la ZDM llegamos al primer puesto de control. A los lados del camino hay moles de hormigón con cargas de dinamita en la parte inferior, que en caso de invasión explotan y hacen que las moles caigan y obstruyan el paso. Algunas partes de la carretera no tienen un cantero separador de direcciones, para que en caso necesario, pueda utilizarse como pista de aterrizaje.


Madrugada en Pyongyang Monumento a la Unidad (de las dos Coreas) Explicación acerca de Kaesong y Panmunjom Lista de precios de esclavos y ganado
(Koryo museum Kaesong)

Primero fuimos a Kaesong: visitamos el museo Koryo con su tienda de souvenirs donde vendían la postal que tanto andábamos buscando…Demasiado tarde, lamentablemente, porque ya la envié desde el hotel. En el lunch se ofrecía perro, pero decliné la oferta (se podía elegir entre colli, bulldog y chihuahua).

En camino hacia el final del viaje: Panmunjom, mcon sus tres conocidas barracas justo en el medio de la frontera entre Corea del Norte y Corea del Sur. Tuvimos suerte: la barraca de en medio estaba abierta y pudimos entrar. No se veían soldados del lado surcoreano. Lo de Panmunjom es un poco exagerado, porque la supuesta tensión entre las dos Coreas no se siente para nada. Con todo, causa cierta impresión estar con un pie en Corea del Norte y con el otro en Corea del Sur.


Kaesong Mapa de la Corea dividida
rojo=norte, negro=ZDM, azul=sur)
Panorama de Panmunjom, reseñado por nuestro guía militar Sala donde se firmó el armisticio de 1953

El viaje de regreso a Pyongyang no lo olvidaremos fácilmente: Kim, el chofer, nos debería llevar al circo a las 4 (al que Peter y yo no entramos: animales), y mientras tanto ya habían dado las dos. Lo consiguió, pero no fue un viaje muy confortable que digamos...

Breve visita a una "Micro-brewery", donde degustamos la cerveza local. Aceptable. ... Cena a lo coreano: asado a la mesa. ¡¡Exquisito!! Cerramos la velada con una ronda nocturna por Pyongyang, durante la cual tomamos lindas fotografías.

Los reportes cotidianos son muy sumarios. Las fotos dicen más de lo que yo mismo escribo.

La mesa de conferencias está justo
en la frontera norte-sur
Dos soldados de la RDNC nos
protegen de los invasores
Panmunjom Plaza Kim Il Sung

3 de mayo
Ultimo día en Pyongyang. A las 09:15 abandonamos el hotel y nos dirigimos a la estación para tomar el tren a la localidad fronteriza de Dandong. El tren parte a las 10:10 y 229 kilómetros después, a las 15:20 llega a Sinuiju (frontera de la RDNC, sobre el Río Amarillo), el control aduanero dura dos horas, cruzamos el puente y nuevos controles aduaneros en Dandong, del lado chino. Hora de llegada prevista al hotel Zhaoliang en Dandong: 18:00 horas.

De camino a la estación para
despedir a Peter y Onno
Estación de Pyongyang Andén de partida Pyongyang Cartel de trayecto y armas del tren K28

HEl comienzo en la estación de Pyongyang fue fantástico. Parecía que otra vez los 3 millones de habitantes de Pyongyang decidieron tomar al mismo tiempo el tren K28 a Sinuiju. Por suerte teníamos plazas reservadas en uno de los dos vagones habilitados para “extranjeros”. Queremos tomar fotos de los vagones y de la locomotora y yo, sobre todo, de la parte interior de la locomotora…Le pregunto al guía señor Kim si quiere acompañarme como intérprete y llevo conmigo fotos y 3 paquetes de cigarrillos. Y sí: 5 minutos después estoy en la cabina de la locomotora norcoreana con los mandos en mi poder. Los tres maquinistas se asombran de las fotos que les muestro del Benelux, TRAXX y el Thalis y no se pueden creer que corran a 300 kilómetros por hora…Les dejo las fotos y también los tres paquetes de Marlboro...

El personal de mando se asombra
de los trenes de Occidente
Onno en los controles de la locomotora 5041 Locomotora 5041 del tren K28
Pyongyang - Siniju
Guía de horarios del tren K28

Peter tomó muchísimas fotos de los vagones norcoreanos. ¡Sobre todo los escudos en la parte exterior son fantásticos!

Cinco minutos después de la partida se fastidió el generador del vagón en el que íbamos: nos quedamos sin electricidad y sin aire acondicionado. Afuera 30C y adentro todavía más calor…Pero bueno, el tren por lo menos seguía andando y con las ventanas abiertas se aguantaba bien. Tomamos muchas fotos, pero sin olvidarnos de que NO podíamos fotografiar soldados y TAMPOCO estaciones (a excepción de Pyongyang). Tratamos de respetar la prohibición lo mejor que pudimos pero no lo conseguimos del todo…


Ya nos habían advertido de que los controles aduaneros norcoreanos eran muy rigurosos: no se permitiría llevar nada que pudiese dañar la imagen del Gran Líder y ninguna foto que no estuviese autorizada. Sin embargo el control fue efectuado por una señorita muy amable que abrevió los procedimientos debido al gran calor que hacía en el vagón. Revisó las cámaras y borró alguna que otra fotografía: de mi notebook ni se ocupó (ahí tenía yo un back-up de todo…¡¡¡1-0!!!)

Luego continuamos dos kilómetros más por el famoso puente del Yalu River, a cuyo costado todavía se ven los restos del antiguo puente que fue bombardeado durante la guerra de Corea.

Nuestro vagón en Dandong

Los controles de inmigración chinos fueron rápidos y eficientes y a las cinco y media, afuera de la estación, nos esperaba “Ms. Si”, nuestra (joven) guía. Buen hotel, habitación 511 con vista a la estación. Luego de la cena un paseíto por el malecón y ¡vaya sorpresa! Dandong se parece mucho a Las Vegas: toda iluminada de muchísimos colores: una ciudad de casinos…En la otra orilla, 940 metros más allá, la oscuridad de Corea del Norte.
Son sólo 940 metros, pero dos extremos muy opuestos. NUNCA vi algo parecido y causa una extrañísima impresión. Es tal cual como se ve en Google Maps: pon en la barra de búsqueda "Dandong, China" y mira lo que hay al otro lado del río Yalu. Corea del Norte, pero sin ciudades, carreteras, pueblos, vías ferroviarias o ríos. Un verdadero país fantasma. ¡Y sin embargo existe de verdad!

Aquí termina la historia de nuestros 6 días en Corea del Norte. Nos han dejado una huella imborrable y es seguro que alguna vez habremos de volver. Puedes pensar lo que quieras del régimen. Puedes sentirte intimidado por lo que los medios escriben sobre Kim Jong Un y sus experimentos con misiles.
Nosotros hemos podido ver el país desde otra perspectiva. Viven aquí 20 millones de personas que intentan (sobre)vivir de una manera distinta a la que nosotros estamos acostumbrados. El Líder determina tu vida. Pero en los momentos libres la gente se divierte, bebe y conversa con los vecinos. Y también con un Gran Rubio Extranjero si se da la ocasión…Y esa ocasión se logra cuando el Extranjero respeta las leyes y las costumbres del país.
Eso fue lo que hicimos Peter y yo y así pudimos entablar comunicación con ellos. ¡Y resultó una experiencia magnífica!

Una profunda reverencia a Kim Il Sung, Kim Jong Il y Kim Jong Un. Y también a nuestros anfitriones y anfitrionas Mister Kim, Miss Kim, Chofer Kim y el cameraman Kim: sin su mediación y esfuerzo no se nos habrían abierto tantas puertas…




Emblema de la República Popular de Corea del Norte



Algunas fotos sin texto adjunto; las imágenes hablan por sí mismas...


Transporte


Cada estrella en el autobús (o tranvía):
50.000 km ¡sin averías!




Gente







.…una pausa comercial y enseguida volvemos…




Imágenes de las calles





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